En cuanto a su antigüedad es muy probable que se remonte a la época prehispánica. Debió haber sido una danza dedicada a una deidad del agua, posiblemente a Tláloc, en la que se propiciaban las lluvias para la obtención de buenas cosechas al ahuyentar y matar al tigre, que, representa el mal.
Para espantar al tigre se usaba un chirrión, cuyo sonido seco y fuerte simboliza, según unos, el sonido del rayo o, según otros, el ruido de la hojarasca del tlacolol al quemarse.